sábado, 6 de abril de 2024

El salto de fe que que nadie quiere dar

                                                             Basado en Mateo 14:22-33


El apóstol Simón Pedro, también conocido como Cefas ( Juan 1:42 ), es uno de mis personajes favoritos de la Biblia. El ha demostrado tener el coraje, el discernimiento y la sabiduría que Jesús esperaba de cada uno de sus discípulos. Pedro fue uno de los primeros discípulos de Jesucristo; Quien dejó todo para responder y obedecer a su llamado. 


Hay mucho que aprender sobre la vida de Pedro. Un hombre lleno de testimonios. Era apasionado, decidido, participativo, líder, impulsivo... En esta ocasión, no hablaremos mucho de sus cualidades, sino del acto que le llevó a caminar sobre el agua.



La biblia nos cuenta un hecho donde Jesus ordenó a sus discípulos (12), después de un largo día de trabajo, de cruzar al otro lado del lago mientras Él despedía a las multitudes. De ahí se fue a orar a solas. Mientras tanto los discípulos ya muy lejos de tierra en una barca luchando contra una tormenta. Aunque había pescadores en la barca, quienes por supuesto sabían nadar o acostumbrados con las mareas altas; la situación de aquella noche era temerosa. Luchaban durante horas, hasta que alrededor de las 3am, terminando de orar,  Jesús fue a ellos caminando sobre el mar. Jesús en ocasión anterior cuando hubo una gran tempestad, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza ( Mr. Mr 4.35-41; Lc. 8.22-25; Mateo 8:23-27). En esa ocasión decidió caminar no sobre un agua tranquila, sino con fuertes tormentas y mareas altas. Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo: —¡Es un fantasma! (Mateo 14:22-26) ...


Eran 12 discípulos en el barco. Aparte del susto, no sabemos cómo reaccionaron los once, pero uno de ellos (Pedro) hizo lo que los demás no se atrevían a hacer. Pedro en medio de la tormenta, vio que había una oportunidad para una aventura de fe; Una oportunidad de caminar sobre las aguas, y la aprovechó.


Una aventura de fe no tiene nada que ver con poner su vida bajo riesgo o tomar sus  propias iniciativas para tentar o poner a prueba a Dios. La aventura de fe que Pedro está a punto de hacer, discierne entre la fe y la locura, entre la creencia y la ignorancia.


La biblia dice en Mateo 14:27-28:

Pero Jesús les habló, diciéndoles: —¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!

Entonces Pedro le respondió:  —Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua.

Por algo Mateo había incluido este detalle en el relato. Me pregunto ¿Por qué Pedro no se saltó al agua al oír la voz de Jesús? ¿Por qué pidió permiso antes de salir de la barca? Tuvo una razón muy importante, Pedro aunque, se podría decir que fue una persona muy emocional, impulsivo, siempre era el primero en actuar, el primero en opinar…pero, supo que las aventuras espirituales o de fe no son como los deportes extremos, no son necesariamente de tomar riesgos sino de caminar en obediencia. El coraje, la valentía solamente no es suficiente, se tiene que acompañarse del discernimiento y la sabiduría. En otras palabras, se tendrá que discernir entre la autenticidad del llamado de Dios o si es simplemente un impulso de ignorancia.

Pedro era un pescador muy experimentado, sabe muy bien el mar y  presuntamente supo nadar; pero lo de caminar sobre el agua no era de su especialidad. Pedro creía que era importante antes de salir de la barca, asegurarse que Jesús estaba de acuerdo. Entonces, pidió al Verbo de Dios que le ordenara. ¿Sabía usted que la obediencia es uno de los 4 pilares de la fe? Puedes leer en este blog el círculo de la fe para más detalles.

Si el estar dentro de la barca, la zona de confort y, supuestamente el  refugio y fortaleza de ellos, no estaban seguros; los otros once discípulos tenían todas las razones del mundo para no querer salir de ella. Mientras todos estaban atemorizados dentro de la barca, en medio de la tormenta, lejos de tierra, a altas horas de la noche y densas tinieblas; Pedro hablaba con alguien que parecía ser un fantasma y le pidió que fuera hacia él. ¡Increíble!

Muchas veces oímos predicaciones sobre la falta de fe de Pedro porque se hundió. Pero, en realidad Pedro tenía suficiente fe para creer que él también podía participar en esta aventura que Jesús estaba obrando. Pedro confiaba en la palabra y la autoridad de Jesucristo para que si Él ordenara algo, sucederá. Pedro reconoció que era una oportunidad única para explorar y dejó por atrás el miedo. Aunque más adelante Jesús le dijo: “Qué poca fe tienes…” Pero, esa poquita que los demás discípulos no tenían y, tú y yo no tenemos, nos ha mantenido en nuestras barcas, a algunos en sus barcos, yates o cruceros sin salir. Con esa poquita fe, Pedro se quedó en la historia, hizo lo imposible, caminó sobre el agua.

Esa poquita fe, era suficiente para sorprender a Jesucristo. Salir del barco era el regalo más grande de Pedro a Jesús; y la experiencia de caminar sobre el agua, experimentar el poder del Dios Altísimo era el regalo más grande Jesús a Pedro.

Esa poquita fe fue un impulso de confianza para los demás discípulos, para tener un entendimiento más profundo sobre el Maestro. Pudieron ver como nunca antes podían dejar sus destinos en las manos de Cristo.

Antes de continuar, quiero que te pongas en el lugar de los discípulos. ¿Qué harías? ¿Seguirías a Pedro? ¿Esperarías hasta que Pedro llegue a Jesús para tomar tu turno?

La verdad es que, Jesús no exigió a nadie salir de la barca. Les presentó la oportunidad, pero la decisión es personal. Para salir de tu barco, tienes que hacerlo tú mismo. Si quieres experimentar cosas nuevas en Dios, tienes que tener el coraje para hacer cosas nuevas. Y una de ellas, es el salir de tu barca. Fue una oportunidad única, la biblia no vuelve a mencionar que hubo otras, tampoco Jesús no regañaba a nadie por no intentar, pero si tomó notas. 

Entonces qué hacer?

Cierto es, los barcos tienden a ser seguros, confortable, manejables y con menos riesgos; por otro lado, el agua es peligroso, hay mareas, tiburones y riesgos de ahogarse. Pero, hay una garantía cien por ciento que si tu no salgas de tu barco nunca caminarás sobre el agua. Además, ¿Quién dijo o garantizó que las barcas iban a aguantar para siempre? Estudios han reportado que las zonas de confort es el lugar más peligroso para estar. Asimismo, al permanecer en su zona de confort, existe el riesgo de estancarse y volverse complaciente. La vida puede empezar a parecer monótona y aburrida si te apegas a lo que ya sabes, lo que te impide experimentar nuevas perspectivas, ideas y aventuras.

Seguir a Dios es una aventura que nos  invita a confrontar el confort de la rutina existencial.

¿Qué es mi barca?

Talvez dices: Yo no tengo barco hermano”. Claro que sí. Tu barc@ es todo lo que representa seguridad y protección para ti aparte de Dios. Es todo lo que tú estás tentado a poner tu confianza, sobre todo cuando las cosas van mal. Es todo lo que te mantiene confortable y que no quieres soltar cueste lo que cueste. Es todo lo que te detiene/impida a tomar aventuras espirituales o dar el salto de fe. Puede ser el trabajo, tu cuenta de ahorro, la ciudad natal o incluso tu familia. Te podría dar una lista muy larga pero en resumen es esto: lo que más te da miedo de dejar o perder. La verdad es que, si le pedimos a Dios la ayuda necesaria (dirección-tiempo-lugar) para salir de nuestro barco, con mucho gusto nos ayudará.

Es tiempo de salir

¡Espera! Salir del barco no garantiza que todo vaya bien, pero si garantiza el progreso. Se esperan problemas, demoras y altibajos. Puede haber críticas y burlas, pero tu éxito será motivación para otros. Pedro lo sabía también. Hay que notar que Pedro no pidió a Jesús ninguna promesa (de no hundirse o que no le pasará algo), pidió una orden (Mateo 14:28). No pidió ninguna garantía (de ser levantado si cae), solo la oportunidad. Vamos a ver a cámara lenta lo que pasó.

…Entonces, Pedro, después de recibir la luz verde, se acercó al borde de la barca, se puso un pie cuidadosamente al agua. Mientras que los demás discípulos estaban viendo. ¡Qué espectáculo! Y con determinación puso el otro pie y se dejó ir bajo el poder de Jesús. Por la primera vez en la historia un simple mortal, un hombre ordinario está caminando sobre el agua. Te puedes imaginar que tan feliz estaba Pedro y también Jesucristo al ver a su alumno progresando. Algo que podemos tomar en la aventura de Pedro. Si tu decides salir de tu barca: camina con fe, abre los ojos de fe, usa tus oídos de fe. Porque para ver por medio de la tormenta se necesitan ojos de fe. Hay bastante realidad (razones) para quedarte en tu barca y solo la fe para salir.  Por un momento, todo iba bien. Pedro dio varios pasos. Pero, de repente, pasó lo que todos sabemos. La realidad le ganó y dejó de ver con los ojos de fe. Cambió su enfoque de Cristo hacia la tormenta.

¿Fracasó Pedro? Creo que no. Si El tuviera otra oportunidad estoy seguro que lo haría hasta la meta. Porque aprendió. En contraste, tú y yo podemos opinar por ahora, pero quién sabe nuestra reacción si se nos presentará vivirlo. 

El fracaso no existe, es más bien un juicio acerca de un evento. El fracaso es una manera de ver los resultados. Lo que para uno puede estar mal para otro es un gran progreso. El fracaso no es lo que te forma, sino la manera en que respondes ante la adversidad “el fracaso” lo que te forma.

Si tú eres de los que sí creen en el fracaso. Pues, el peor fracaso no sería el hecho de hundir o caer en el intento, sino el hecho de no haber salido del barco (no intentar).


Conclusión 

A veces se necesitan ojos de fe para ver la presencia de Dios, y unos oídos espirituales para reconocer su voz.  En medio de la tormenta, a simple vista no vemos más que el terror, la calamidad y la desesperanza. Solo con la fe, sabemos que no importa la situación que sea, Dios nunca nos dejará solos. Pase lo que pase, Él tiene control. 

Hemos llegado a la conclusión de que hay peligro en salir así como en quedarse en tu barco. Acude ante Dios y que mediante su espíritu Santo le ayude a discernir su voluntad. Los tiempos de Dios son perfectos, porque él sabe en qué momento-lugar-dirección para actuar.

Hermano le animó a dar el salto de fe, porque los que salen tienen dos posibilidades: Una, Si fracasan, Jesús estará ahí para levantarse, no van a estar solos en esto. Segunda, No van a fracasar.

Si aún crees que es mejor quedarse en tus barc@s, sin hacer el intento, pues te cuento que hay muchas buenas razones por las que deberías de salir del barco (tu zona de confort). Pero te voy a dejar con una, la más importante: En el agua, ahí está Jesús. Y eso, es lo que motivó a Pedro, estar con su Maestro donde sea que esté. 

No te dejes engañar por las tormentas, las mareas y el temor; el Maestro tiene control. Herman@s, les invito a esforzarnos a estar donde Él está aunque nos duela o cueste. 


Que Dios en su amor y gracia los bendiga! La Paz de mi Señor y Salvador Jesucristo permanecen con ustedes!



Referencias:
Biblia RVA2015
Ortberg, J. " Si quieres caminar sobre el agua, tienes que salir de tu barca"

jueves, 17 de agosto de 2023

Jesús la luz que brilla en las tinieblas

 

Palabras claves: Luz, vida, tinieblas, Jesucristo.

Versiculos: Juan 1:4-9, 3.19, 8:12, 9:5, 12:35-36;

Isaías 42:16, 2 Corintios 4:6


Intro 

Sin duda, todos sabemos lo importante que es la luz. La luz es importantísima ya que es fuente de vida y energía para los seres vivos. Sin ella, por ejemplo, las plantas no podrían realizar la fotosíntesis y se rompería la cadena alimenticia, por lo que nosotros y el resto de los seres vivos nos extinguiríamos.

En el principio de la creación cuando sólo había tinieblas, vemos que también estaban el caos, desorden y el vacío. No se apreciaba nada bueno, nada extraordinario. Pero cuando Dios Todopoderoso, quien es el Creador vio la necesidad de crear y obrar en la tierra, lo primero que hizo fue la LUZ. 

La luz no se trata solamente de iluminar nuestra vista, sino también es fuente de conocimiento, de sabiduría, de verdad, de exposición, de exploración y creación, y de la vida misma. De la misma manera la tiniebla(s) no se refiere solamente a la oscuridad y a la mentira sino también a la confusión, la ignorancia, el caos y por ende, la muerte.

El propósito de este trabajo es invitarte a despertar. A eso me refiero “Abrir tus ojos” no solo para ver, sino admirar o contemplar. Que tan claro o oscuro es el mundo que te rodea. Que tan perdida estás. Que tan iluminada es tu ser interior.


 

Desarrollo 

¿A quién le gusta la oscuridad? Categóricamente a nadie. Una de las razones es que siendo humanos somos seres de luz. No fuimos creados para andar en la oscuridad. A diferencia de ciertas especies de animales que tienen esa capacidad; sus ojos están desarrollados para ver de noche en densas tinieblas. A Dios tampoco le gustan las tinieblas, por lo mismo antes de crear el mundo que conocemos, antes de darle forma y contenido a la tierra lo primero que dijo fue: ¡Que sea la luz! (Génesis 1:3). Al Creador del universo no le gusta trabajar en la oscuridad, aunque lo mismo le son las tinieblas y la luz ante sus ojos (Salmos 139). 


La santa escritura no dice que: Jesús es la luz (Juan 3:19). Pero no cualquier luz, es la verdadera Luz que alumbra a todo hombre (Juan 1:9) y que resplandece en las tinieblas (Juan 1:5). A diferencia del sol, su importancia no es la de iluminar de día ciertas partes del mundo, sino que emana dentro de cada hombre, siendo una luz permanente en su interior día y noche. A diferencia del sol su luz es admirable (1 Pedro 2: 9-10). Por lo tanto, al recibir la verdadera luz que es Jesucristo, has desprendido todos lienzos de tinieblas en tu vida.

¿Te has encontrado alguna vez en un lugar tenebroso o intentado caminar de noche donde no había ninguna luz? Puede ser que te hayas atropellado varias veces los pies u otras partes. ¿Te acuerdas de las sensaciones que sentiste, las imaginaciones que tuviste, de la velocidad de tus pasos, de la impotencia de tus ojos…en ese momento? 

La palabra de Dios dice, vivir una vida sin Cristo Jesús es vivir en la oscuridad. ¿Cómo es posible vivir en la oscuridad, si no fuimos creados para ello? Es posible. Ya que el ser humano es un ser super adaptativo. Y cuando te adaptas en la oscuridad, pierdes la realidad de la verdadera luz. Pero, indistintamente que te adaptes o no, si el caminar en la oscuridad es un caos, mucho más es el llevar una vida en ella.

Después del pecado de Adán y Eva, la oscuridad volvió a apoderarse de la tierra. Esa vez no físicamente, sino mental y espiritualmente. Pero con el mismo fin de alejar la presencia de Dios. Fuimos cautivados por el poder de las tinieblas por generaciones. Pero Jesucristo, la poderosa luz que brilla en las tinieblas, la luz inquebrantable que no puede ser vencida o apagada por nada y nadie (Juan 1:5); vino sobre la tierra para liberarnos de la cautividad por medio del perdón. Dios nos rescató del poder de la oscuridad y nos hizo entrar al reino de su Hijo amado, quien pagó el precio de nuestra libertad y así tenemos el perdón de nuestros pecados. (Colosenses 1:13-27). 

Usted y yo sabemos que donde hay luz huyen las tinieblas. Nadie sabe dónde se meten, en donde se esconden, pero se esfuman. Por muy grande que pueda parecer la oscuridad, la luz lo vencerá. Jesús es la luz del mundo. Lo asombroso es que, lo es a través de nosotros que creemos en él, porque su luz brilla en nosotros.

Jesús es el FARO de luz en el cual debemos poner nuestros ojos para guiar nuestro camino. Su luz es tan potente que nos puede alcanzar desde cualquier lugar donde nos encontremos en el mar. No importa en qué partes de las aguas te encuentras, que tan altas son las mareas, levanta tus ojos hacia el poderoso faro JESUCRISTO para guiar tu camino.


Siendo un faro:

  • Activa nuestra conciencia sobre la verdad. El faro no impide, ni obstruye, ni exige que caminos ha de tomar el marinero; por lo contrario: avisa, conscientiza, informa del peligro que ha de procurar evitar.

  • Provee seguridad y esperanza. Un faro protege vidas, orienta de los peligros del camino (seguridad) y a la vez marca una entrada segura a los puertos (esperanza de llegar a tierra).

  • Demuestra fuerza y resiliencia: Los faros están construidos para resistir tormentas poderosas y aguas turbulentas del océano. Podemos confiar en Jesús en cualquier situación y para cualquier cosa.

 

Verdades sobre la luz:

.- La luz simboliza la presencia de Dios. Dios es luz pura, en él no hay ni sombra ni mancha de oscuridad (1 Juan 1:5). 

.- Dónde está/opera Dios hay luz. Génesis 1:1-4 

-. Andar en la luz es andar en la verdad:  Los labios mentirosos son abominación a Jehová, pero los que actúan con verdad son su deleite (Proverbios 12:12).

-. Andar en la luz es tener comunión con Dios y andar en su camino: Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; 7 pero si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:6).

.- La luz permite apreciar y contemplar la belleza de las cosas. 

.- Donde hay luz hay bondad, amor y paz.

.- La luz no esconde secretos, es transparente, opera a la vista de todos.

.- Mantener la luz requiere esfuerzo, ya que lo bueno cuesta.

Verdades sobre la oscuridad

.- La oscuridad no es nada mas que la ausencia de luz visible.

.- La oscuridad por lo contrario, simboliza el desorden, la vaciedad, la duda, la apariencia equivocada, la mentira, el engaño, el riesgo, etc

.- Andar en la oscuridad es andar en el pecado, en tus propios caminos.

.- Donde hay oscuridad hay inseguridad, desconfianza, miedo, corrupción, mentira, etc.

.- La oscuridad esconde secretos. Más bien no tiene verdad.

.- Es más fácil mantener la oscuridad. Pues aparece solo, sin esfuerzo tuyo.


Conclusion 

Jesús es la luz que brilla en la oscuridad del mundo que nos rodea y en nuestras propias vidas. ilumina la verdad del mundo para que no tengamos que permanecer cautivos en nuestras viejas costumbres, sino que podamos ser transformados por él a través del perdón.


Sin su luz brillando en la oscuridad, no sabríamos la verdad. Así como nosotros tropezamos en la oscuridad sin luz física, nuestro espíritu y/o ser interior tropeza sin la luz de Jesucristo.


Jesús es la luz que ilumina nuestro camino. No importa cuan oscura puedan parecer las cosas, la vida o el futuro a tus ojos, fuimos llamados para caminar en la luz de Jesús. Tenga la certeza de que no hay nadie, ningún poder sobrenatural que pueda apagar la luz de Jesús. Tampoco hay nadie que nos pueda separar de su amor y su luz (Romanos 8:38). Si él pudo dejar el cielo para venir a librarnos de la cautividad de las tinieblas es porque le importamos muchísimo. Es momento de pedirle que siga iluminando el camino de tu vida y que su luz brille en ti día tras día por la manera que ames a otros. Recuerda que somos la luz del mundo (Mateo 5: 14-16) es momento de brillar no solamente para nuestro andar, sino también para los demás.


¡Que la poderosa luz de nuestro Señor y Salvador Jesucristo te alcance en profundidad e ilumine tu vida para siempre!

miércoles, 19 de julio de 2023

Celebrar el progreso

 

“El progreso casi no cuenta pero cuenta mucho”



Palabras claves: progreso, proceso, celebrar

Intro

Vivimos en un mundo donde lo que importa es el logro, el resultado final. La gente celebra la inauguración pero no la iniciación, la cosecha pero no la siembra, celebran al último. Pasan por desapercibido todos los tiempos, esfuerzos, altibajos y contratiempos que tuvieron que enfrentar durante la construcción del proyecto; en otras palabras: el proceso. Tanto es así, que en el ámbito político tendemos a dar más créditos a un gobierno que inaugura una infraestructura no terminada de la administración anterior, sin dar créditos también a los iniciadores.


Los cristianos, esta cultura de celebrar al último, también la llevamos en nuestra relación con Dios. Casi siempre celebramos la promesa, el logro o la bendición que Dios nos ha dado, pero olvidamos el proceso. Decimos cuando las cosas cambien, cuando salga de este problema, cuando vea mi rompimiento, cuando me cure de esta enfermedad, cuando tenga un buen trabajo…voy a dar la gloria, alabar y agradecer a Dios. Mientras que sabemos que los cambios se dan paso a paso, etapa por etapa, es todo un proceso para llegar a lo deseado. ¡Que tal si empezamos a agradecer y celebrar los pasos que hemos dado, las etapas que hemos cambiado! Es decir el progreso. Dejamos todo para el final, lo que ha sido un gran error de nuestra parte y el enemigo lo ha usado en nuestra contra. 


Desarrollo 

El progreso cuenta mucho. Los cristianos, necesitamos desarrollar una cultura de celebración que es a la vez una poderosa arma contra el enemigo. Cuando digo celebrar me refiero a: agradecer, alabar y glorificar a Dios. Es también, estar alegre, sin dejar de orar y estar agradecido en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo (1 Tesalonicenses 5: 16-18). Hay que empezar a celebrar el progreso. A cada paso que damos celebramos, a cada escalón que subimos celebramos, a cada fase que cambiamos celebramos. Sabiendo que no estábamos ahí, nos estamos acercando a la promesa. Muchas veces nos enfocamos en lo mucho que nos falta para alcanzar la meta pero no miramos hacia atrás para ver el larguísimo camino que ya hemos recorrido gracias a Dios para estar donde estamos. Aunque todavía no hemos llegado, hay que celebrar el progreso.


Si no hay proceso no hay progreso. Muchas veces después del servicio de domingo donde habíamos escuchado felizmente promesas de Dios pero llegando a la casa o en el trabajo vivimos otra realidad, es el proceso

El proceso es el camino a seguir para llegar a una meta. Es la práctica o evaluación de lo aprendido, de nuestra fe. Cada promesa tiene un proceso a seguir para conseguirla. La promesa es emocionante, reconfortante, motivante, pero cuando hacemos frente al proceso tendemos a olvidarla. Eso es porque durante el proceso el enemigo (los obstáculos, los muros, las cadenas, los ataques…) juega sus últimas cartas. Si no somos prudentes e inteligentes, el enemigo nos puede confundir y hacernos creer que la promesa no es real.


Se predican, cantan y enseñan acerca de las promesas de Dios, pero pocas veces acerca del proceso. Y claro es difícil de hacerlo, porque el proceso no es universal, cada uno puede pasar por un proceso distinto para lograr una misma promesa. A uno poco tiempo le basta y al otro un poco más largo.

A cada problema hay una solución. Las promesas de Dios son soluciones. Pero del problema a la promesa hay un largo camino que se llama el proceso y este último se supera con el progreso.


No se si a alguien le ha pasado que después de haber escuchado una predicación o leer un pasaje, y luego le pasan cosas para ponerse a pruebas de lo que habías escuchado o leído. Los procesos bien adaptados fortalecen la fe. Si nunca has tenido problemas, nunca tuviste que cruzar las aguas o pasar por el fuego jamás entenderás la promesa de que Dios estará contigo en medio de las tormentas. 

Celebrar la bondad de Dios aunque no hayas visto la luz al final del túnel. No guardes tus alabanzas hasta que veas cumplir la promesa de Dios en tu vida, dárselas desde en el progreso. Si notas algún progreso alaba a Dios!


Hermano en Cristo, es en el medio del proceso donde Dios sacará lo mejor de nosotros. Por eso, en el desierto, el caos o el proceso es donde se adora, se hace fiesta y se celebra. Le recomiendo escuchar esta canción “El proceso” de Nancy Amancio. 


Conclusion 

No sabes cual impacto tiene el alabar a Dios durante la adversidad. El enemigo no entiende el porqué y está muy frustrado. Imagínate un opresor que está castigando a su cautivo, y ve que esta persona está más feliz que nunca. Se enfurecería mucho. Los resultados o reacciones no deseados no son aceptables para nadie. El enemigo entiende muy bien el proceso y es ahí donde juega su última carta. Nosotros al entenderlo también, por favor, jugamos nuestras cartas: el celebrar, confiar, perseverar… en Dios.

¿No has pensado qué te has tardado demasiado en celebrar la bondad de Dios en tu vida? Que esperas para empezar hoy mismo.. 

Hermano estás tan cerca para abandonar ahora. Has luchado tanto para abandonar ahora. Has orado tanto para abandonar ahora. Siga confiando en las promesas de Dios celebrando en cada momento. No esperes a nadie para decirte que lo has logrado, que has progresado…créalo tú mismo, celébralo tú mismo!


Has perdido tu trabajo ciertamente estás pasando por un duro proceso, pero ahora que tienes más tiempo libre alaba más a Dios, tu negocio aún no está donde quisieras alaba a Dios porque sigue en pie, Dios no te ha contestado alaba y agradece en la espera, no has visto tu rompimiento alaba…cuando celebras durante el proceso, estás ganando una batalla sin darte cuentas; Estás conquistando tu Jericó sin pelear.


La ciudad de Jericó estaba “bien cerrada” nadie entraba ni salía (Josué 6:1). A veces podemos sentir que al igual que Jericó nuestras promesas están “bien cerradas” o inadmisibles, que nunca las podremos alcanzar; Que a estos pasos que vamos, con estos recursos y herramientas que poseemos no las lograremos. Pero recuerda que el que hizo la promesa es digno y poderoso para cumplirla. 

Aunque no veas la mano de Dios tocando a tu muro de Jericó, haz lo que te corresponde, camina en el proceso (dar las vueltas) celebra los progresos que has hecho (cada vuelta es un paso más en la conquista de Jericó) en su momento verás la gloria de Dios.

¡Que Dios te bendiga!



sábado, 10 de diciembre de 2022

El amor de Dios



Todos sabemos que Dios nos ama. No solamente nos ama, Él es amor; y no solamente ÉL es amor, le gusta AMAR y no solamente le gusta amar, lo hace incondicionalmente. 

Es de saber que este amor no se atribuye a posesiones materiales, sentimientos y emociones temporales como tal conocemos en este mundo. Este (el amor de Dios) es el perfecto y verdadero amor. ¿Y cómo lo sabes?

Dios lo ha demostrado con evidencias increíblemente excepcional y sorprendente para nuestro mundo. El aceptó dar a Su Hijo único “JESÚS” a morir para que vivamos (1 Juan 4:9-10).  Mientras que nosotros ni una gota de sangre estamos dispuesto a dar el banco de sangre cercano para un desconocido. Mas Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). El no murió por los justos y santos, murió por los pecadores y así vuelven a ser justos y santos. 
Creo que esta evidencia es suficiente; y por si acaso puedes regalarte un poco de tiempo para contemplar la naturaleza cada día, la formación hasta el nacimiento de un bebe, etc. son muestras del amor de Dios.

Dios nos ama primero, no nos ama porque le amamos. Él es la fuente del amor, de el proviene todo amor. Dios nos ama incondicionalmente, sea creyente o no, bueno o malo. No hay un pre-requisito para ser amado por él. Por eso tú y yo, estamos vivos y gozando de sus abundantes bendiciones. Eso sí, el que cree en Dios, tiene y tendrá cosas que jamás el mundo puede dar.
Dios no necesita que seas bueno o perfecto para venir a él, al contrario, el camino para ser bueno es venir a él.

No sé qué momentos estas pasando en tu vida, cómo han sido tus días últimamente, pero quiero que tú sepas que Dios te ama sobre y a pesar de todo. Y todo tiene un porqué, tal vez no es el momento de saberlo o puede ser que nunca lo sabremos. Pero Dios lo sabe. Y no olvides que tú no eres el único en tu proceso. ¡Busca a Dios para ayuda! 

"No necesitas ver para creer, pero si creer para ver"

¡Que Dios le bendiga!

domingo, 20 de noviembre de 2022

El circulo de la FE

 

La fe

"La fe es la garantía de lo que se espera,

la certeza de lo que no se ve" (Hebreos 11:1 NVI).


Una garantía es la seguridad de que una cosa va a suceder, realizarse o funcionar bien. Cuando estoy seguro de lo que va a suceder no me cuesta esperar. Muchos pensaban que la fe era algo irracional, subjetiva, basada en creencias y probabilidades. Pues la fe que nos habla la biblia, la que Dios desarrolla en nosotros es seguridad y certeza.

La certeza por su parte, es tener evidencia, convicción clara, segura y firme de la verdad o falsedad de algo. Para estar convencida hay que tener razones o justificaciones, y si tengo estas, implícitamente hago uso de la razón, del discernimiento, y por ende, de la conciencia.


La fe puede llegar a ser concientizada, donde no cabe lugar para ninguna duda. La fe consciente o concientizada no depende del uso de los sentidos. No necesita ver, oír, sentir ni tocar para creer. Aunque no viera dónde crucificaron a Jesús, ni dónde lo sepultaron; sé que vino, murió y resucitó.

La fe no es solamente creer es saber. Solamente tu sabes la relación y/o experiencia que has tenido con Jesús. Por ende, solamente tú tienes la evidencia de su grandeza, la certeza de su existencia. Entonces, tu fe pasa de lo subjetivo a lo objetivo, de la creencia a la conciencia.

 

Bueno, en esta ocasión no vamos a hablar de los tipos de fe (da clic para saber los tipos de FE), más bien de su proceso de desarrollo, los pasos que sigue para crecer.

He identificado 4 aspectos muy importantes en la formación de la fe, por decirlo así. Cuando una persona reúne estas cuatro condiciones o aspectos, entonces tiene FE y cuanto más se repita este proceso, más se aumentará su FE en Dios.



La fe se renueva y fortalece, y para ello se necesita reunir estas condiciones:


1.- OBEDIENCIA.  El primer eslabón de la cadena es obedecer. Sin ello es imposible hablar de la fe. La acción de obedecer es aquella en la que se acatan normas, órdenes, reglas y comportamientos. Es la subordinación de la voluntad a una autoridad.


Fue el primer salto de fe que dio Abraham al oír la voz de Dios. El no buscó consejo de otras personas, la aprobación de los miembros de su familia, no cuestionó el famoso “Cómo-Porqué-Cuándo-Dónde”; recibió una orden de Dios y obedeció. A pesar de lo difícil que podría ser dejar su zona de confort: su familia, su tierra, su amigos, sus costumbres y tradiciones; obedeció. Génesis 12:1-4


Obedecer no es sinónimo de creer y confiar en alguien o en lo que nos piden hacer.  A veces obedecemos por respeto o costumbre. Muchas veces hemos estado en situaciones llenas de incertidumbres, pero procedemos a obedecer para ver que pasa. Claro, no está mal. Así se aprende, así se gana la confianza al ver los resultados. 


Al dar ese primer salto, Abraham empezó con otro proceso “la confianza”. Obviamente no lo tenía al principio. Obedecer y confiar son diferentes. La confianza se gana. Pero sin intentar, sin arriesgarse, sin obedecer no se puede ganar confianza.


2.- CONFIANZA. El segundo eslabón de la cadena es confiar. Cuando obedecemos a Dios cosas maravillosas suceden, y estas últimas crean confianza. Dios nunca falla, siempre cumple sus promesas. El siempre busca lo bueno, agradable y justo para nosotros. El ser humano tiende a confiar según su(s) experiencia(s) previa(s).


Dios no dejó solo o desatendido a Abraham en el camino, Su presencia seguía apareciendo a Abraham, reafirmando sus promesas para con él. Génesis 12:7, 13:2


Abraham recibió una orden, obedeció y confió. Pero no era suficiente, había otra prueba que pasar, otro proceso para ser evaluado su fe “paciencia”.


Cuando confiamos no nos cuesta esperar porque sabemos que llegará el tiempo.


3.- PACIENCIA. El tercer eslabón de la cadena es esperar. La paciencia es la capacidad para perseverar la demora, los problemas, la oposición o el sufrimiento sin estar enojado, frustrado o ansioso.

Sin duda es el proceso más difícil cuando la confianza no es plena. Todos reprobamos ahí de alguna manera. Tendemos a acelerar las cosas a nuestra manera. A esquivar etapas, a cambiar procesos, a sustituir momentos, a huir, a prevenir, a proteger, a defendernos… hacer todo lo que está a nuestro alcance para ayudar a Dios. Llegue a entender que es por falta de confianza plena, aunque no lo creas. Quiero que sepas ¡Dios no nos pide ayuda, él sabe lo que hace!


No se le fue fácil tampoco a Abraham. La paciencia muchas veces lleva a tormentas, hambres, luchas y problemas de todo índole para poner a prueba nuestra confianza. Hubo mucho hambre, Abraham huyó a Egipto y no tenía órdenes para hacerlo. Más de 20 años esperando una promesa de multitud de descendientes sin tener un hijo. Mintió para protegerse, tratando de prevenir o ayudar a Dios. Génesis 12:10-13; 16:1-4; 20:2-11


A veces nuestras acciones alargan el proceso, es mejor esperar a Dios.


4.- PAZ. El cuarto eslabón es la Paz. No es el último porque la fe no es lineal, más bien es circular. Todos los procesos se repiten una y otra vez. Es como un círculo vicioso, una etapa lleva a otra, eso sí, con grado de dificultad diferente.

La paz no sólo es la ausencia de conflictos, es un estado de bienestar, tranquilidad, estabilidad y seguridad. 


El Salvador enseñó: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27; Filipenses 4:7).


Vivimos en un mundo donde todos buscamos la paz en el lugar equivocado y así creando conflictos en nosotros mismos. Tendré paz cuando tenga mucho dinero, una casa propia, un nuevo trabajo, mi propio negocio, cuando mis hijos salgan adelante, etc. La paz del mundo es efímera, dura poco tiempo.

 

Si confiamos en Jesús y sabemos esperar en él, tendremos paz. 


Tener la paz de Cristo es saber que:

  • Muchas son las aflicciones del justo, mas de todas ellas le libra Jehová (Salmos 34:19).

  • En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo (Juan 16:33)

  • Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. (Vea las 26 promesas de Dios en el salmo 91)

  • La paz puede hallarse en cualquier circunstancia, incluso en medio de las pruebas, no tiene miedo.

  • El que hizo la promesa es fuertemente capaz de cumplirla.

  • Aquí en esta tierra, somos pasajeros. No es nuestra morada.

  • En Cristo tenemos vida eterna. Los que creemos en él no moriremos.

  • Nuestra paz no depende de lo que suceda en el exterior sino en el interior. Sabiendo que nuestro Dios es capaz de extenderla también a nuestros alrededores.


Abraham, después de pasar varias pruebas una y otra vez. Llegó a encontrarse la paz que es la cima de la fe. Tuvo tanta paz accedió a sacrificar a su hijo amado para Su Dios, porque supo que Dios proveerá (Génesis 22:1-8). La paz es una poderosa arma pero no se regala ni se vende, se trabaja. La paz es la demostración de la fe que tenemos en Cristo.



CONCLUSION


El círculo de la fe es todo un proceso bien armonizado, que se repite una y otra vez.

Dios nos pone a pruebas en lo pequeño, mediano y grande. Si obedecemos en lo pequeño, nos será tentado en cosas mayores. Abraham obedeció no una sola vez. Y las pruebas de obediencia de Abraham aumentaron cada vez. De dejar su pueblo y todo…a sacrificar el hijo de la promesa, por mencionar esas.


Cuando se reúnen estos 4 componentes se habla de FE.

Cuanto más obedecemos a la voz de Dios más confiaremos en Él, cuanto más confiamos en Dios más paciencia tendremos para con Él. Y por ende, cuanto más sabemos esperar a Dios más paces tendremos. Amén

 

Que el amor y la paz de Nuestro Señor Jesucristo estén con ustedes!

¡Bendiciones!